lunes, enero 24

Virginia, sus amores y los míos.

Toda la vida me encantó escribir en mis agendas, tengo colección de cuadernos y de plumas fuente.
El año pasado escribí en ellas muy poco. Para este año decidí que ni siquiera compraría una agenda. Total, nunca las uso para lo que son y acabo agarrándolas de "mi querido diario".

Poco tiempo después, llegó a mí un cuadernito. Por dos días lo mantuve lejos de mi vista. Pero al tercero: ¡pum! Una frase me taladró la mente y tuve que correr a escribirla justo en ese cuaderno virgen, con flores en la portada y colores brillantes.

A la semana, sucedió uno de esos momentos que quieres recordar para siempre y pensé: bueno, anoto éste y ya.

El día de hoy, regresé del trabajo y me puse a leer un mini texto para desconectarme de la onda laboral cuando me golpeó esta frase cortesía de Virginia Woolf y toda su sabiduría. "Recuerda esto: tienes que llevar un diario, escribir cartas a tus amigos y familiares. ¿Sabes por qué? Porque nada ocurre realmente hasta que no se escribe".

Se me puso la piel chi-ni-ta.

Y es que toda la vida he sentido una gran atracción por las letras y sus modos. Las historias, conversaciones, diarios, álbums, cuadernos, memorias, cuentos, relatos, blogs, twitts, cartas y todo aquello que contenga las benditas letras. Yo creí que era por cursi. Ahora sé que es otra cosa.

Frecuentemente me pongo a pensar en lo que pasará con todo lo que he escrito cuando me muera. ¡Tengo cuadernos desde la primaria! Algunas veces me da pena que mis nietos lean sobre el niño que me gustaba en la secundaria, de mis problemas de adulta o mis pensamientos más oscuros. Pero ahora más que nunca después de leer lo de Woolf, voy a seguir escribiendo. Pero ya no en agendas, ahora en un cuaderno de los que amo, con rayas para irme derechita y de vez en cuando en mi moleskine, para echarle peligro y agregar un dibujo. Por que creo que es mi pequeña forma de decirle al mundo que aquí estuve.

Eso sí, nunca se comparará el placer de deslizar la tinta sobre el papel con el forcejeo constante de teclear frente al monitor. Y aún así lo hago. Para que ustedes me puedan leer antes de que muera y ganarle un poquito de tiempo al asunto.



1 comentario:

Victor dijo...

No se si serán los circulos donde nos movemos, pero lo que yo he observado es que ya a mucha gente no le agrada tanto la escritura. Y digo la escritura como en handwriting, no como typing. Yo disfruto mucho el poder tener papel y algo con que escribir (indispensable, algo que escribir). Una estilográfica, una caligráfica o una plumilla de dibujo por lo general hacen el truco. Y se ha vuelto tan de mi, que llevo casi la mitad de mi vida escribiendo con pluma fuente. Da gusto ver que gente como tu aprecia estos artefactos ahora quasi de lujo; y por otro lado da tristeza ver que le ofreces a la gente una pluma así, y se le queda viendo, unos segundos en silencio y recuerdan que traen una pluma ellos (que ya no pinta, chorrea o en el mejor de los casos hay que presionar cual cincel en roca). Kudos!