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martes, abril 29

La ley de la gravedad

Es que frecuentemente el ritmo de mi vida pareciera ser pautado por un niño enfadoso que le pica al control del dvd acelerando y alentando la película a su antojo. Y así estoy toda incierta, sobre miles de cosas. Y cuando voy como que avanzando de escena, me regresa a la anterior. Algunas veces incluso hasta el principio.


Ese niñito latoso con tintes de demonio se ha convertido en una constante en los últimos capítulos de mi vida. Así que ando por ahí con mis incertidumbres pero que ahora no son estáticas sino que se la viven bailando en el tiempo y el espacio. Lo cual me resulta a la vez conveniente, de tal modo que tengo un pretexto al cual hechar culpa de mi desorganización, escasez de creatividad e inseguridades. El porvenir me resulta más que borroso y otra vez todas esas cosas que nunca dependen de mí crecen las barreras de lo que puedo o no sobrepasar.


Ciertamente en mi curva del postmodernismo, me encuentro en la etapa, quizás más disfrutable de todas, la del valemadrismo guión ignorante. O sea que hago como que no veo las cosas, como que no me importa, como que falta mucho tiempo, como que no me estan hablando a mí. Y el caso más cercano sucedió justamente hoy cuando hablé por teléfono. Decidí no pelear y simplemente a palabras necias oídos sordos.


Así la vida va poniendo su orden de forma misteriosa y desordenada. Todo lo que sube tiene que bajar, pero no se cuando ni se por que y por la etapa en la que me encuentro ni si quiera me inmuta la idea de no saberlo.

martes, abril 22

perdiendo el tiempo

El tiempo se pasa demasiado pronto. Cuando menos lo imagino ya han pasado miles de cosas.

Y algunas veces concentro tanto mis energías en una sola, que me pierdo de todo lo demás.

Es un poco ese instinto mío de vivir en la luna, pero también de desafiar al destino.

De jugar al tú por tú con los grandes y tratar de cambiar el curso de las cosas.

Simplemente aún no he comprendido por completo que no todo está en mis manos.

Aún no he comprendido que los seres humanos no cambiaran nunca su condición original.

Siempre se vuelve a los orígenes. Siempre se siguen tendencias y paradigmas.

Es inútil que pierda ese tiempo que se me escurre tratando de cambiar lo que es, en lugar de sobrellevarlo.

Mis idealismos hasta ahora no han visto más que el fruto del detestado "hate to say I told you so".

Ahora lo peor de todo es que no sólo pierdo el tiempo sino que me pierdo en él, contigo.